Ricardo Bosque

Dicen que la primera edición de cualquier evento permite, entre otras cosas, aprender de los errores cometidos para mejorar en siguientes entregas. Los responsables de Pamplona Negra van a tener que buscar otra fuente de aprendizaje porque el funcionamiento en el debut del que se ha convertido en primer festival de año -por ubicación temporal, en pleno mes de enero- ha sido, simplemente, perfecto.

Por cuestiones de trabajo, sólo puedo asistir a las dos últimas jornadas, llegando justo a tiempo para presenciar la mesa redonda de autores vascos y navarros en la que se tocan temas ciertamente interesantes para el lector. Una mesa a las cuatro y media de la tarde en la que participan los escritores Carlos Erice, Javier Abasolo, Jon Arretxe Alejandro Pedregosa a quienes intenta moderar -difícil misión- Carlos Bassas, director del festival.

Y la primera sorpresa es la asistencia de un público…

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